Los catalanes hemos crecido en más de un millón de personas, en Salou las personas que han llegado desde tierras extranjeras son ya el 40% de la población. Ultimamente hemos visto sucesos relacionados con ellos en Vic, Cunit, Vendrell o Reus.
Son hechos aislados, diferentes entre ellos, pero especialmente ahora, con los tiempos que corren para todos, estos hechos ponen a prueba la capacidad de Cataluña para afrontar un crecimiento hasta ahora modélico y las distintas visiones sobre estos nuevos ciudadanos que se incorporan a nuestra sociedad, nuevas visiones, nuevos conceptos, nuevos valores.
De como asumamos el crecimiento de nuestras ciudades dependerá que están sigan siendo sostenibles y cohesionadas. Igual en tiempos de bonanza o, como ahora, de crisis.
Y ahí observo distintas posiciones, diferentes perspectivas donde tienen mucho que ver las ideologias que conforman nuestro panorama social y político.
Me preocupan especialmente las posturas de los dos grandes grupos politicos catalanes, menos, las del gran nacionalismo español, PP y Pxc, para los que España solo es una y el resto no cabe, que utilizan los conflictos desde su particular interés a corto plazo.
Convergencia, consciente de este fenómeno, que pone en cuestión su particular visión del catalanismo, monocultural y del que se creen únicos custodios opta por la absorción de los que ellos llaman “Nous Catalans”, hay pues, “nous i vells catalans (que son ellos)”. Los incorporados recientemente a nuestra sociedad deben someterse a exámenes de catalanismo, carnets por puntos para ser aceptados, contratos de integración. Deben adoptar nuestra lengua (catalan, por supuesto) nuestros usos costumbres y tradiciones como propias, y con un laicismo que no practican hacia su propia religión cristiana.
En resumen, una nueva colonización del indígena, esta vez en nuestra propia tierra y donde el llegado es el indigena.
Para ello han situado al frente de este proyecto a un politico que a lo largo de su trayectoria ha ido buscando siempre el mejor acomodo en diversos proyectos y especializado en generar mucho ruido con pocas nueces, y siempre con poco efecto real y al que no les será dificil dejar en evidencia cuando llegue el momento.
Por que, es dificil entender cuando en Vic se justifica el negar derechos a personas inmigrantes, en Cunit critica los esfuerzos de su alcaldesa por conciliar conflictos y en Vendrell carga contra los Mossos d'esquadra obviando la dificil convivencia y el alarmismo que crea su propio alcalde en connivencia, como en Vic, con el partido xenófobo PxC de Anglada y Armengol.
Hay otra visión, la que comparto, donde lo importante son las personas, sin distinción de raza, origen o religión. Personas que enriquecen todas las culturas, que transforman la sociedad aportando sus valores universales y enriqueciendose a sí mismos con los valores de las ciudades que los acogen como uno más de ellos.
Todo ello, con sujeción y respeto a los deberes y normas que entre todos nos damos y que incluyen el respeto y acatamiento a la ley y a los elementos de autoridad y orden tenemos establecidos para la buena convivencia y gobernanza, jueces y fuerzas del orden.
Todo lo demás es utilización interesada, manipulación, populismo en definitiva sin ningún contenido ni solucciones reales.
viernes, 19 de febrero de 2010
¿”NOUS CATALANS”? - FUSION O ABSORCION
Etiquetas:
Catalunya,
ciudadanos,
Cunit,
inmigración,
nous catalans,
Salou,
socialista,
Vic
sábado, 30 de enero de 2010
Salou. ¿A quién le molesta la participación?
Al actual equipo de gobierno de Salou no solo le molesta la oposición sino también los ciudadanos. A Granados y a su equipo les sobran las asociaciones y las entidades. O, al menos, esa es la conclusión que se desprende después de verse reducido -en los últimos presupuestos- en un 50% la cantidad asignada para fines sociales. La gran contradicción de todo este asunto es que serán precisamente los ciudadanos los que decidirán la continuidad o el fin de este equipo de gobierno al frente del Ayuntamiento. Y lo harán en algo más de un año…
De ahí que su prioridad -en los meses que le restan- sea la de la política de gestos aunque sean vacíos de contenido y continuidad. La recurrente excusa de que todo lo malo que hay en Salou se debe a quienes la gobernaron durante los dos últimos de los más de veinte de existencia no sólo no es válida sino que tampoco es creíble.
A esta dosis de demagogia debe sumársele algo que Granados sabe hacer bien: la “política de la foto”. Recientemente, el máximo dirigente municipal “se sacó de la manga” el Consell Assessor Territorial con la excusa de acercar la administración municipal a la ciudadanía: bello nombre para un organismo que cuesta dinero y que no tiene ningún sentido real. Un Consell cuyo objetivo es “tender una mano a los ciudadanos”. Pero “no valen” todos los ciudadanos: hay que “escogerlos bajo el criterio que determine el Alcalde” (según él mismo manifestó en la primera reunión). Sin embargo, es tan irrisorio el apoyo que la política municipal tiene entre los vecinos que no solo no asistieron todos los vocales designados “a dedo” sino que alguno salió respondón.
Para el que no lo sepa la zona del Cap Salou cuenta con cinco asociaciones de vecinos que, con la creación del Consell Assessor, se ven ninguneadas bajo el paraguas de un ente donde los criterios de selección los dicta Granados asesorado por su red de habituales colaboradores conocedores de los vecinos y beneficiarios de sus privilegios. Las formaciones políticas, las asociaciones de vecinos y demás tejido asociativo deberían ser los actores principales para tejer la participación ciudadana y estos deben ser escuchados y ayudados por el gobierno municipal. Precisamente éste, era uno de los fines de los llamados “Concejales de proximidad” creados por el gobierno socialista.
Da igual lo que se debata en el Consell porque la foto ya está hecha. Y una vez la cara de Granados está estampada en los diarios, cuanto menos se sepa y se hable del Consell, mucho mejor. Inicialmente, la previsión es que se reúna cada tres meses pero el tiempo dirá. Mientras tanto, Granados sigue haciendo oídos sordos a las demandas que muchos vecinos le transmitieron en una primera visita tras asaltar al poder a través de la moción de censura. Pero aquellas promesas han quedado en el olvido y con el Consell Assessor se encarrila al Cap Salou en un callejón sin salida.
El Cap Salou, como otros barrios periféricos de nuestra ciudad, está completamente abandonado por el gobierno y olvidado por sus dirigentes. Los modestos movimientos que pudo hacer el anterior equipo de gobierno han sido anulados por el actual y sólo queda en pie la construcción del polideportivo pero resulta que ya que era tarde para echarse atrás
De ahí que su prioridad -en los meses que le restan- sea la de la política de gestos aunque sean vacíos de contenido y continuidad. La recurrente excusa de que todo lo malo que hay en Salou se debe a quienes la gobernaron durante los dos últimos de los más de veinte de existencia no sólo no es válida sino que tampoco es creíble.
A esta dosis de demagogia debe sumársele algo que Granados sabe hacer bien: la “política de la foto”. Recientemente, el máximo dirigente municipal “se sacó de la manga” el Consell Assessor Territorial con la excusa de acercar la administración municipal a la ciudadanía: bello nombre para un organismo que cuesta dinero y que no tiene ningún sentido real. Un Consell cuyo objetivo es “tender una mano a los ciudadanos”. Pero “no valen” todos los ciudadanos: hay que “escogerlos bajo el criterio que determine el Alcalde” (según él mismo manifestó en la primera reunión). Sin embargo, es tan irrisorio el apoyo que la política municipal tiene entre los vecinos que no solo no asistieron todos los vocales designados “a dedo” sino que alguno salió respondón.
Para el que no lo sepa la zona del Cap Salou cuenta con cinco asociaciones de vecinos que, con la creación del Consell Assessor, se ven ninguneadas bajo el paraguas de un ente donde los criterios de selección los dicta Granados asesorado por su red de habituales colaboradores conocedores de los vecinos y beneficiarios de sus privilegios. Las formaciones políticas, las asociaciones de vecinos y demás tejido asociativo deberían ser los actores principales para tejer la participación ciudadana y estos deben ser escuchados y ayudados por el gobierno municipal. Precisamente éste, era uno de los fines de los llamados “Concejales de proximidad” creados por el gobierno socialista.
Da igual lo que se debata en el Consell porque la foto ya está hecha. Y una vez la cara de Granados está estampada en los diarios, cuanto menos se sepa y se hable del Consell, mucho mejor. Inicialmente, la previsión es que se reúna cada tres meses pero el tiempo dirá. Mientras tanto, Granados sigue haciendo oídos sordos a las demandas que muchos vecinos le transmitieron en una primera visita tras asaltar al poder a través de la moción de censura. Pero aquellas promesas han quedado en el olvido y con el Consell Assessor se encarrila al Cap Salou en un callejón sin salida.
El Cap Salou, como otros barrios periféricos de nuestra ciudad, está completamente abandonado por el gobierno y olvidado por sus dirigentes. Los modestos movimientos que pudo hacer el anterior equipo de gobierno han sido anulados por el actual y sólo queda en pie la construcción del polideportivo pero resulta que ya que era tarde para echarse atrás
Etiquetas:
Cap Salou,
ciudadanos,
Granados,
municipalismo,
Salou,
socialismo
viernes, 8 de enero de 2010
MENOS AUTORITARISMO Y MAS AUTORIDAD, SEÑOR GRANADOS
Lo que sigue es un articulo de Zacarias Henar, Concejal del grupo Socialista en el Ayuntamiento de Salou, y publicado en el periodico La vila
El debate sobre las características del poder político es tan antiguo como la humanidad. Ya en la Grecia clásica se inició una distinción que ha perdurado hasta nuestros días. Se trata de la diferencia existente entre poder y autoridad.
El poder, (“potestas” para los griegos), es la capacidad que tiene un órgano social, colectivo o personal, para hacer cumplir sus decisiones. Inicialmente se creía que el poder emanaba de un ser supremo, llámese como se llame, pero la Revolución Francesa puso patas arriba esta concepción y impuso la creencia general de que emanaba directamente del pueblo.
Esta es, en la actualidad, la esencia de los sistemas democráticos cuyo fundamento está en el respeto a la dignidad de los demás, a la libertad de pensamiento y al pluralismo ideológico, cultural i social de los ciudadanos. La autoridad, en la concepción clásica del término (“autoritats”), a diferencia del poder, no emana de ninguna fuente externa. Es una cualidad en sí y por sí misma que emana directamente de la persona que la tiene. La autoridad es esencialmente reconocimiento de los otros, por que tienen necesidad de reconocerla y por que consideran que aquella es la persona concreta que la tiene. La autoridad es esencialmente un concepto moral.
Mientras que el poder vence, la autoridad convence. En los sistemas democráticos, la persona que ocupa el primer lugar de la lista que gana las elecciones y puede formar gobierno, queda revestido en el acto institucional de su nombramiento como alcalde o presidente, de “potestas”, es decir de poder. La autoridad le viene del reconocimiento que los ciudadanos le han hecho, al votarlo mayoritariamente, como la persona adecuada para ostentar aquella responsabilidad política.
Es por eso que, en democracia, los gobiernos funcionan mejor cuanto mayor es el equilibrio en que poseen ambas cualidades, poder y autoridad, ya que mientras el poder se mantiene inalterable a lo largo de a legislatura, la autoridad debe ganársela el gobierno cada día, en sintonía con el sentir mayoritario de sus conciudadanos y, cuando se pierde la autoridad, el frío ejercicio del poder se convierte en autoritarismo. Pues bien, en nuestro municipio, el Sr. Granados, como es sabido, es alcalde como consecuencia de una triquiñuela en forma de moción de censura que fue posible gracias a la complicidad traicionera del Sr. Montagut. El Sr. Granados, en la moción de censura del día 21 de abril, obtuvo el poder, pero no se ganó la autoridad. Él es consciente y intenta, sobre todo ante los medios de comunicación, aparecer como una persona dialogante y favorecedora de consensos.
Pero esa terrible y inevitable limitación de su investidura como alcalde, le acompaña desgraciadamente en su gestión, haciéndose cada día que pasa más grande la brecha existente entre autoridad y poder en su forma de dirigir el gobierno municipal porque, en el fondo, no cree en los valores esenciales de la democracia como son el pluralismo y el respeto a las diferencias. Y para muestra, su desgraciada actuación en el Pleno Municipal del día 16 de diciembre en el momento de procederse a la votación de una moción presentada por los grupos de la oposición en la que se instaba al gobierno municipal a proveer, por los mecanismos de oposición o concurso oposición como marca la ley, el puesto de trabajo que, provisionalmente y en comisión de servicios, ocupa la esposa del Sr. Marc Montagut. Al ir a iniciarse la votación, y habiendo, un servidor, pedido la palabra por una cuestión de procedimiento, el Sr. Granados se negó una y otra vez a concederme el uso de la misma en un duro enfrentamiento verbal. Solo mi insistente tozudería, sin duda proveniente de mis raíces aragonesas que con tanto orgullo llevo, consiguió finalmente permitir mi intervención. Y cuál era el contenido de la misma?. Sencillamente la exigencia del cumplimiento de la ley que impide que los concejales podamos intervenir en votaciones en que tengamos interés personal en el asunto, parentesco hasta el cuarto grado de consanguinidad o el segundo de afinidad con los interesados, o amistad o enemistad manifiesta, entre otras causas de abstención, y, por lo tanto, la petición de que el Sr. Montagut se abstuviera en la votación al tratarse de un asunto que afectaba directamente a su esposa. Pero si lamentable fue la intervención del Sr. Alcalde, no menos lo fue la del Secretario del pleno, Sr. Alijo, en esta cuestión, pues, quizás influenciado por la crispación del momento, quizás por miedo al Sr Granados, si bien reconoció la conveniencia de la abstención, vino a decir que otras veces se habían dado casos similares y, por lo tanto, que el Sr. Montagut hiciese lo que quisiera. Mayor falta de seriedad y rigor de un funcionario habilitado nacional, que tiene la responsabilidad del asesoramiento legal preceptivo a la corporación municipal y que ha jurado cumplir y hacer cumplir las leyes, es inconcebible. En un contexto político en el que se da una deriva creciente hacia el autoritarismo por parte del Sr. Granados, patente en sus intervenciones, en sus más mínimos gestos, en el tono de su voz, es imposible la normalización del clima político de Salou por necesaria que sea para nuestro desarrollo económico y social, porque, los y las socialistas, no permitiremos limitación alguna a aquello que es el oxígeno de una sociedad democrática: LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN.
El debate sobre las características del poder político es tan antiguo como la humanidad. Ya en la Grecia clásica se inició una distinción que ha perdurado hasta nuestros días. Se trata de la diferencia existente entre poder y autoridad.
El poder, (“potestas” para los griegos), es la capacidad que tiene un órgano social, colectivo o personal, para hacer cumplir sus decisiones. Inicialmente se creía que el poder emanaba de un ser supremo, llámese como se llame, pero la Revolución Francesa puso patas arriba esta concepción y impuso la creencia general de que emanaba directamente del pueblo.
Esta es, en la actualidad, la esencia de los sistemas democráticos cuyo fundamento está en el respeto a la dignidad de los demás, a la libertad de pensamiento y al pluralismo ideológico, cultural i social de los ciudadanos. La autoridad, en la concepción clásica del término (“autoritats”), a diferencia del poder, no emana de ninguna fuente externa. Es una cualidad en sí y por sí misma que emana directamente de la persona que la tiene. La autoridad es esencialmente reconocimiento de los otros, por que tienen necesidad de reconocerla y por que consideran que aquella es la persona concreta que la tiene. La autoridad es esencialmente un concepto moral.
Mientras que el poder vence, la autoridad convence. En los sistemas democráticos, la persona que ocupa el primer lugar de la lista que gana las elecciones y puede formar gobierno, queda revestido en el acto institucional de su nombramiento como alcalde o presidente, de “potestas”, es decir de poder. La autoridad le viene del reconocimiento que los ciudadanos le han hecho, al votarlo mayoritariamente, como la persona adecuada para ostentar aquella responsabilidad política.
Es por eso que, en democracia, los gobiernos funcionan mejor cuanto mayor es el equilibrio en que poseen ambas cualidades, poder y autoridad, ya que mientras el poder se mantiene inalterable a lo largo de a legislatura, la autoridad debe ganársela el gobierno cada día, en sintonía con el sentir mayoritario de sus conciudadanos y, cuando se pierde la autoridad, el frío ejercicio del poder se convierte en autoritarismo. Pues bien, en nuestro municipio, el Sr. Granados, como es sabido, es alcalde como consecuencia de una triquiñuela en forma de moción de censura que fue posible gracias a la complicidad traicionera del Sr. Montagut. El Sr. Granados, en la moción de censura del día 21 de abril, obtuvo el poder, pero no se ganó la autoridad. Él es consciente y intenta, sobre todo ante los medios de comunicación, aparecer como una persona dialogante y favorecedora de consensos.
Pero esa terrible y inevitable limitación de su investidura como alcalde, le acompaña desgraciadamente en su gestión, haciéndose cada día que pasa más grande la brecha existente entre autoridad y poder en su forma de dirigir el gobierno municipal porque, en el fondo, no cree en los valores esenciales de la democracia como son el pluralismo y el respeto a las diferencias. Y para muestra, su desgraciada actuación en el Pleno Municipal del día 16 de diciembre en el momento de procederse a la votación de una moción presentada por los grupos de la oposición en la que se instaba al gobierno municipal a proveer, por los mecanismos de oposición o concurso oposición como marca la ley, el puesto de trabajo que, provisionalmente y en comisión de servicios, ocupa la esposa del Sr. Marc Montagut. Al ir a iniciarse la votación, y habiendo, un servidor, pedido la palabra por una cuestión de procedimiento, el Sr. Granados se negó una y otra vez a concederme el uso de la misma en un duro enfrentamiento verbal. Solo mi insistente tozudería, sin duda proveniente de mis raíces aragonesas que con tanto orgullo llevo, consiguió finalmente permitir mi intervención. Y cuál era el contenido de la misma?. Sencillamente la exigencia del cumplimiento de la ley que impide que los concejales podamos intervenir en votaciones en que tengamos interés personal en el asunto, parentesco hasta el cuarto grado de consanguinidad o el segundo de afinidad con los interesados, o amistad o enemistad manifiesta, entre otras causas de abstención, y, por lo tanto, la petición de que el Sr. Montagut se abstuviera en la votación al tratarse de un asunto que afectaba directamente a su esposa. Pero si lamentable fue la intervención del Sr. Alcalde, no menos lo fue la del Secretario del pleno, Sr. Alijo, en esta cuestión, pues, quizás influenciado por la crispación del momento, quizás por miedo al Sr Granados, si bien reconoció la conveniencia de la abstención, vino a decir que otras veces se habían dado casos similares y, por lo tanto, que el Sr. Montagut hiciese lo que quisiera. Mayor falta de seriedad y rigor de un funcionario habilitado nacional, que tiene la responsabilidad del asesoramiento legal preceptivo a la corporación municipal y que ha jurado cumplir y hacer cumplir las leyes, es inconcebible. En un contexto político en el que se da una deriva creciente hacia el autoritarismo por parte del Sr. Granados, patente en sus intervenciones, en sus más mínimos gestos, en el tono de su voz, es imposible la normalización del clima político de Salou por necesaria que sea para nuestro desarrollo económico y social, porque, los y las socialistas, no permitiremos limitación alguna a aquello que es el oxígeno de una sociedad democrática: LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN.
Etiquetas:
Granados,
Libertad expresión,
municipalismo,
Salou,
socialismo,
Zacarias Henar
viernes, 27 de noviembre de 2009
El TC, el Estatut y la teoría de Julia Roberts
TRIBUNA: El debate sobre el Estatuto de Cataluña FRANCESC VALLÈS
FRANCESC VALLÈS 27/11/2009
FRANCESC VALLÈS 27/11/2009
A raíz del apasionado debate que en los últimos días se está generando sobre la más o menos inminente sentencia del Tribunal Constitucional (TC) sobre el Estatut, me vino a la cabeza una teoría que hace unos años me contó mi profesor de Filosofía del Derecho en la facultad, para explicar los problemas que pueden surgir en la creación y la aplicación del derecho. La llamó la teoría de Julia Roberts.
Este nombre tan poco jurídico tiene su origen en una escena protagonizada por la famosa actriz norteamericana en la película El informe pelícano. En ella un profesor de Derecho Constitucional plantea en clase un caso real sobre el conflicto existente entre la competencia de un Estado que reguló por ley la sodomía para convertirla en un delito sexual y el derecho a la intimidad reconocido en la Constitución federal. El profesor pregunta a sus alumnos cuál creen que fue la decisión del Tribunal Supremo en ese asunto. Julia Roberts, alumna, hace un alegato en defensa del derecho a la intimidad, afirmando que el Estado no puede tener competencia para limitar un derecho fundamental protegido en la Constitución y que, en consecuencia, la ley del Estado debería ser declarada inconstitucional. Tras lo cual el profesor, resolviendo el problema que había planteado, afirma: "Muy bien argumentado, pero lamento decirte que el Tribunal Supremo dijo todo lo contrario". A lo que Julia Roberts responde: "¡Pues si es así, se equivocó!".
El TC español tiene que resolver acerca de la constitucionalidad del Estatut de Catalunya. El recurso interpuesto por el PP le obliga a ello. A pesar de que otros Estatutos con preceptos idénticos o similares al catalán, van a pervivir inmunes en nuestro ordenamiento jurídico, simplemente porque el PP no apreció motivo alguno para recurrirlos. No sólo eso, sino que encima los votó. Así pues, el TC tendrá que pronunciarse. Pero el juicio de constitucionalidad que tiene que realizar, no consiste en buscar argumentos para declarar inconstitucionales preceptos del Estatut. Nuestra Constitución no le atribuye la potestad para actuar como un legislador negativo con capacidad para expulsar discrecionalmente, normas de nuestro ordenamiento jurídico. De así ser, el TC tendría poderes para corregir, a su antojo, la voluntad del Parlamento. Y el TC no puede sustituir al poder legislativo. Todo lo contrario.
En su examen de constitucionalidad, el TC está sujeto al llamado principio de conservación de la norma y su misión consiste principalmente en hallar alguna interpretación de la ley recurrida que sea conforme a la Constitución. Debe buscar una interpretación que tenga como finalidad última, preservar la ley aprobada por el Parlamento. Encontrar criterios que permitan mantener la norma en el ordenamiento jurídico, puesto que es el poder legislativo quien la ha aprobado en expresión de la soberanía popular. Y ello es así porqué, obviamente, ningún Parlamento hace leyes, a sabiendas de que son inconstitucionales. De ahí que, en la medida que el TC sea capaz de encontrar aunque sólo sea una interpretación constitucional de la ley que examina, debe conservar el texto de la norma. En definitiva, el TC debe trabajar para hallar una interpretación de la ley que tenga cabida en el marco de la Constitución, y no para buscar elementos de inconstitucionalidad.
A pesar de ello, el Tribunal podría declarar inconstitucional aspectos del Estatut. En efecto, jurídicamente podría hacerlo, puesto que en el juicio para la adecuación del texto a la Constitución, podría apreciar que sobre algún precepto no hay interpretación posible que tenga cabida en el marco de nuestra norma fundamental. Pero, y aquí regreso a la teoría de Julia Roberts, el TC tiene que ser consciente de lo que tiene entre manos, y de lo que significa política y constitucionalmente el Estatut. En su examen de constitucionalidad, el TC debe ser muy consciente que el Estatut no es una norma cualquiera. Su aprobación, y la de todos los otros Estatutos que se reformaron en la anterior legislatura, implica la elaboración de un nuevo pacto autonómico. La voluntad política de avanzar en la concepción de nuestro Estado de las autonomías, superando una primera fase fructífera, pero ya agotada. Significa la plasmación de una voluntad mayoritaria de reescribir las bases de nuestra arquitectura institucional. Es una voluntad cuasi-constituyente. Es un pacto originario de derecho. Un nuevo pacto constituyente que el TC no puede ni debe ignorar. El TC puede declarar inconstitucional algún precepto del Estatut. Pero lo que no puede hacer en ningún caso es equivocarse. Eso lo sabe hasta Julia Roberts.
Etiquetas:
Catalunya,
Constitucion,
Estatut,
Francesc Vallés,
Parlamento,
Referendum,
Tribunal constitucional
sábado, 21 de noviembre de 2009
En Argentina los llaman tilingos, por aqui tambien hay gente así

"(...)Usted lo conoce al tilingo. Y si no lo conoce, ahí lo tiene al lado, en esta mesa de un café céntrico donde se han sentado cuatro o cinco tipos con portafolios.Algún día habrá que escribir la historia del hombre del portafolio. Hubo la etapa de la posguerra con los "ingenieri" italianos recién llegados que escondían bajo el cuero -con una sugestión de planos y patentes de invención- el sandwich de milanesa del almuerzo. Ahora es posible que el portafolio contenga la cuarenta y cinco persuasiva, o la concluyente tartamuda portátil.Pero esos que están en la mesa de al lado sólo llevan allí sueños, proyectos, hipotéticas transacciones. Andan a la búsqueda de enganchar algo, intermediar en alguna operación cualquiera para ganar una comisión, y muchas veces intermediando entre intermediarios. Generalmente se ayudan con el teléfono de un amigo que tiene escritorio y al que han pedido permiso para que les "dejen dicho". Ese teléfono, la mesa del café y el portafolio constituyen su establecimiento comercial.Mientras llega "el asunto*', hablan de fútbol, de carreras, de política, de economía.Cuando tocan estos dos temas últimos, nunca faltará quien diga: "Lo que pasa es que los obreros no producen". Ahí está el tilingo.No se le ha ocurrido averiguar qué es lo que él produce y qué producen todos ellos, puntas sueltas, mallas erradas en la enorme red de intermediación que es Buenos Aires.Que un tipo que no produce diga, en una reunión de tipos que no producen, que no producen los únicos que producen algo, es tilinguería. En esto de producir, tenemos muchos productores rurales por el estilo que creen que la condición de productor la da la propiedad de una estancia, unos breeches y unas botas de polo, que viven en la ciudad -"porque mi señora dice que hay que educar a los chicos"- y dan una vuelta por el campo cada quince días. Productores rurales son los que trabajan y producen en el campo, que pueden ser patrones o peones, pero no los que no intervienen en la producción sino como propietarios, y que son rentistas aunque no arrienden. Estos también son de los que dicen que los "obreros" no producen. Y ya no desde la posición marginal del tipo del portafolio, sino empinándose como "fuerza viva" sobre la que descansa la economía del país.Inevitablemente, éstos y otros representantes de la tilinguería son los que, ante la menor dificultad, califican al país: "Este país . de m...", colocándose fuera del mistao a los efectos de la adjetivación. Y la verdad es que el país lo único que tiene de eso son ellos: los tilingos(...)" A. Jauretche
martes, 27 de octubre de 2009
Intolerancia frente la tolerancia o tolerancia frente la intolerancia

La pasada semana asistí una charla-coloquio en la que, con legítimo orgullo, intervine en su diseño, organización y desarrollo.
Fue un acto importante de la que la Agrupación Socialista de Salou y sus miembros en la sectorial de Pau, Solidaritat i Cooperació se deben sentir igualmente orgullosos y satisfechos por el impresionante interés que generó. Entre los asistentes se hallaban personas de todo el Camp de Tarragona que llenaron la Sala Costa Daurada en el complejo municipal de Salou.
Ferrán Sales, notable periodista, corresponsal y escritor nos hablo desde su perspectiva de destacado analista y testigo privilegiado, de tolerancia, de cruce y choque de culturas. Yo, que me siento español, pero de aquella España, casa común que aunó a sabios, intelectuales e investigadores judios, árabes y cristianos, hasta que llegó la España Imperial que expulsó a Judios, árabes y jesuitas, en cuyos ejercitos incluso contó con apostoles renacidos sobre caballos blancos, apodado matamoros, y decretos de Nueva Planta. Sin ser filólogo siempre me llamó la atención como se parecen la palabras "ojalá" i "inshala", y como se parecen sus significados, Los que primero llamamos trabajadores y que cuando acaban el trabajo son vagabundos, en realidad son personas que construyen con nosotros una sociedad nueva, espero que mejor.
Núria Parlón, nos hablo desde su experiencia municipalista y nos explicó como diseñan en su ciudad la integración de todos, inmigrantes y ciudadanos de cualquier origén, dejando claros que todos tienen los mismos derechos y tambien las mismas obligaciones.
Bachir Azzouz, ¿que decir de él? llegó con la ilusión de un adolescente admirado y confiado en la nueva sociedad donde se integraba y encontró que mientras en su pais se ayudaba a los muchacho que con talento y esfuerzo llegaban a la universidad, aquí aún hoy desperdiciamos talentos si estos no tienen suficientes medios económicos. A pesar de esos duros comienzos es catalán, con mujer e hijos catalanes y orgulloso de ser catalan y musulman, de ser mediterraneo simultaneamente del norte y del sur. Un privilegio haberle conocido, escuchado y ahora poder contar con su amistad.
Hablamos de socialismo, del socialismo depositario de los valores, de las personas, de la igualdad de oportunidades, la tolerancia. Joan Ruiz nos hizo valorar las importantes aportaciones que hacen cuantos llegan independentemente de su origen y lo equivocado de las posturas intolerantes de la que tambien hubo algún brote acallado por una reación unánime el resto de asistentes.
El Psc es un gran partido, con ideas proyectas y un sueño común.
Gracias por ofrecerme estos momentos de esperanza y de optimismo.
Etiquetas:
ciudadanos,
España,
inmigracon,
islam,
justicia,
municipalismo,
Salou,
socialista,
toleracia
Suscribirse a:
Entradas (Atom)