viernes, 27 de noviembre de 2009

El TC, el Estatut y la teoría de Julia Roberts

TRIBUNA: El debate sobre el Estatuto de Cataluña FRANCESC VALLÈS
FRANCESC VALLÈS 27/11/2009
A raíz del apasionado debate que en los últimos días se está generando sobre la más o menos inminente sentencia del Tribunal Constitucional (TC) sobre el Estatut, me vino a la cabeza una teoría que hace unos años me contó mi profesor de Filosofía del Derecho en la facultad, para explicar los problemas que pueden surgir en la creación y la aplicación del derecho. La llamó la teoría de Julia Roberts.
Este nombre tan poco jurídico tiene su origen en una escena protagonizada por la famosa actriz norteamericana en la película El informe pelícano. En ella un profesor de Derecho Constitucional plantea en clase un caso real sobre el conflicto existente entre la competencia de un Estado que reguló por ley la sodomía para convertirla en un delito sexual y el derecho a la intimidad reconocido en la Constitución federal. El profesor pregunta a sus alumnos cuál creen que fue la decisión del Tribunal Supremo en ese asunto. Julia Roberts, alumna, hace un alegato en defensa del derecho a la intimidad, afirmando que el Estado no puede tener competencia para limitar un derecho fundamental protegido en la Constitución y que, en consecuencia, la ley del Estado debería ser declarada inconstitucional. Tras lo cual el profesor, resolviendo el problema que había planteado, afirma: "Muy bien argumentado, pero lamento decirte que el Tribunal Supremo dijo todo lo contrario". A lo que Julia Roberts responde: "¡Pues si es así, se equivocó!".
El TC español tiene que resolver acerca de la constitucionalidad del Estatut de Catalunya. El recurso interpuesto por el PP le obliga a ello. A pesar de que otros Estatutos con preceptos idénticos o similares al catalán, van a pervivir inmunes en nuestro ordenamiento jurídico, simplemente porque el PP no apreció motivo alguno para recurrirlos. No sólo eso, sino que encima los votó. Así pues, el TC tendrá que pronunciarse. Pero el juicio de constitucionalidad que tiene que realizar, no consiste en buscar argumentos para declarar inconstitucionales preceptos del Estatut. Nuestra Constitución no le atribuye la potestad para actuar como un legislador negativo con capacidad para expulsar discrecionalmente, normas de nuestro ordenamiento jurídico. De así ser, el TC tendría poderes para corregir, a su antojo, la voluntad del Parlamento. Y el TC no puede sustituir al poder legislativo. Todo lo contrario.

En su examen de constitucionalidad, el TC está sujeto al llamado principio de conservación de la norma y su misión consiste principalmente en hallar alguna interpretación de la ley recurrida que sea conforme a la Constitución. Debe buscar una interpretación que tenga como finalidad última, preservar la ley aprobada por el Parlamento. Encontrar criterios que permitan mantener la norma en el ordenamiento jurídico, puesto que es el poder legislativo quien la ha aprobado en expresión de la soberanía popular. Y ello es así porqué, obviamente, ningún Parlamento hace leyes, a sabiendas de que son inconstitucionales. De ahí que, en la medida que el TC sea capaz de encontrar aunque sólo sea una interpretación constitucional de la ley que examina, debe conservar el texto de la norma. En definitiva, el TC debe trabajar para hallar una interpretación de la ley que tenga cabida en el marco de la Constitución, y no para buscar elementos de inconstitucionalidad.

A pesar de ello, el Tribunal podría declarar inconstitucional aspectos del Estatut. En efecto, jurídicamente podría hacerlo, puesto que en el juicio para la adecuación del texto a la Constitución, podría apreciar que sobre algún precepto no hay interpretación posible que tenga cabida en el marco de nuestra norma fundamental. Pero, y aquí regreso a la teoría de Julia Roberts, el TC tiene que ser consciente de lo que tiene entre manos, y de lo que significa política y constitucionalmente el Estatut. En su examen de constitucionalidad, el TC debe ser muy consciente que el Estatut no es una norma cualquiera. Su aprobación, y la de todos los otros Estatutos que se reformaron en la anterior legislatura, implica la elaboración de un nuevo pacto autonómico. La voluntad política de avanzar en la concepción de nuestro Estado de las autonomías, superando una primera fase fructífera, pero ya agotada. Significa la plasmación de una voluntad mayoritaria de reescribir las bases de nuestra arquitectura institucional. Es una voluntad cuasi-constituyente. Es un pacto originario de derecho. Un nuevo pacto constituyente que el TC no puede ni debe ignorar. El TC puede declarar inconstitucional algún precepto del Estatut. Pero lo que no puede hacer en ningún caso es equivocarse. Eso lo sabe hasta Julia Roberts.

sábado, 21 de noviembre de 2009

En Argentina los llaman tilingos, por aqui tambien hay gente así


"(...)Usted lo conoce al tilingo. Y si no lo conoce, ahí lo tiene al lado, en esta mesa de un café céntrico donde se han sentado cuatro o cinco tipos con portafolios.Algún día habrá que escribir la historia del hombre del portafolio. Hubo la etapa de la posguerra con los "ingenieri" italianos recién llegados que escondían bajo el cuero -con una sugestión de planos y patentes de invención- el sandwich de milanesa del almuerzo. Ahora es posible que el portafolio contenga la cuarenta y cinco persuasiva, o la concluyente tartamuda portátil.Pero esos que están en la mesa de al lado sólo llevan allí sueños, proyectos, hipotéticas transacciones. Andan a la búsqueda de enganchar algo, intermediar en alguna operación cualquiera para ganar una comisión, y muchas veces intermediando entre intermediarios. Generalmente se ayudan con el teléfono de un amigo que tiene escritorio y al que han pedido permiso para que les "dejen dicho". Ese teléfono, la mesa del café y el portafolio constituyen su establecimiento comercial.Mientras llega "el asunto*', hablan de fútbol, de carreras, de política, de economía.Cuando tocan estos dos temas últimos, nunca faltará quien diga: "Lo que pasa es que los obreros no producen". Ahí está el tilingo.No se le ha ocurrido averiguar qué es lo que él produce y qué producen todos ellos, puntas sueltas, mallas erradas en la enorme red de intermediación que es Buenos Aires.Que un tipo que no produce diga, en una reunión de tipos que no producen, que no producen los únicos que producen algo, es tilinguería. En esto de producir, tenemos muchos productores rurales por el estilo que creen que la condición de productor la da la propiedad de una estancia, unos breeches y unas botas de polo, que viven en la ciudad -"porque mi señora dice que hay que educar a los chicos"- y dan una vuelta por el campo cada quince días. Productores rurales son los que trabajan y producen en el campo, que pueden ser patrones o peones, pero no los que no intervienen en la producción sino como propietarios, y que son rentistas aunque no arrienden. Estos también son de los que dicen que los "obreros" no producen. Y ya no desde la posición marginal del tipo del portafolio, sino empinándose como "fuerza viva" sobre la que descansa la economía del país.Inevitablemente, éstos y otros representantes de la tilinguería son los que, ante la menor dificultad, califican al país: "Este país . de m...", colocándose fuera del mistao a los efectos de la adjetivación. Y la verdad es que el país lo único que tiene de eso son ellos: los tilingos(...)" A. Jauretche

martes, 27 de octubre de 2009

Intolerancia frente la tolerancia o tolerancia frente la intolerancia


La pasada semana asistí una charla-coloquio en la que, con legítimo orgullo, intervine en su diseño, organización y desarrollo.


Fue un acto importante de la que la Agrupación Socialista de Salou y sus miembros en la sectorial de Pau, Solidaritat i Cooperació se deben sentir igualmente orgullosos y satisfechos por el impresionante interés que generó. Entre los asistentes se hallaban personas de todo el Camp de Tarragona que llenaron la Sala Costa Daurada en el complejo municipal de Salou.


Ferrán Sales, notable periodista, corresponsal y escritor nos hablo desde su perspectiva de destacado analista y testigo privilegiado, de tolerancia, de cruce y choque de culturas. Yo, que me siento español, pero de aquella España, casa común que aunó a sabios, intelectuales e investigadores judios, árabes y cristianos, hasta que llegó la España Imperial que expulsó a Judios, árabes y jesuitas, en cuyos ejercitos incluso contó con apostoles renacidos sobre caballos blancos, apodado matamoros, y decretos de Nueva Planta. Sin ser filólogo siempre me llamó la atención como se parecen la palabras "ojalá" i "inshala", y como se parecen sus significados, Los que primero llamamos trabajadores y que cuando acaban el trabajo son vagabundos, en realidad son personas que construyen con nosotros una sociedad nueva, espero que mejor.


Núria Parlón, nos hablo desde su experiencia municipalista y nos explicó como diseñan en su ciudad la integración de todos, inmigrantes y ciudadanos de cualquier origén, dejando claros que todos tienen los mismos derechos y tambien las mismas obligaciones.


Bachir Azzouz, ¿que decir de él? llegó con la ilusión de un adolescente admirado y confiado en la nueva sociedad donde se integraba y encontró que mientras en su pais se ayudaba a los muchacho que con talento y esfuerzo llegaban a la universidad, aquí aún hoy desperdiciamos talentos si estos no tienen suficientes medios económicos. A pesar de esos duros comienzos es catalán, con mujer e hijos catalanes y orgulloso de ser catalan y musulman, de ser mediterraneo simultaneamente del norte y del sur. Un privilegio haberle conocido, escuchado y ahora poder contar con su amistad.


Hablamos de socialismo, del socialismo depositario de los valores, de las personas, de la igualdad de oportunidades, la tolerancia. Joan Ruiz nos hizo valorar las importantes aportaciones que hacen cuantos llegan independentemente de su origen y lo equivocado de las posturas intolerantes de la que tambien hubo algún brote acallado por una reación unánime el resto de asistentes.


El Psc es un gran partido, con ideas proyectas y un sueño común.


Gracias por ofrecerme estos momentos de esperanza y de optimismo.

lunes, 14 de septiembre de 2009

"Madre, yo al capital me humillo.."





¿Miedo a los impuestos? Sí, eso parece a tenor de las declaraciones de la Vicepresidenta Salgado, hoy recogidas por la prensa como puede verse, por ejemplo, en El País y Público, acerca de lo que al final será una leve subida impositiva para las rentas del capital, tan leve que no afectará a las sociedades que se denominan con las siglas SICAV: Sociedad de Inversión de Capital Variable. ¿Hacía falta tanta alforja para ese viaje?
Si no se toca la fiscalidad de las SICAVs no se llamará a las puertas de los grandes capitales para que contribuyan a financiar el déficit incrementado por las imprescindibles políticas sociales en tiempos de crisis. Gracias a ese invento descaradamente antisolidario, al que el PP dio cobertura legal en su etapa de gobierno, los capitales refugiados en una SICAV tributan al 1%, lo cual tiene toda la pinta de un trato fiscal de privilegio. Basta recordar la tributación de los beneficios empresariales entre el 25 y el 30% o el tipo del 43 % al que pueden llegar los niveles más altos de renta personal. Trae cuenta formar una SICAV, que para eso están la ciencia económica, la ingeniería financiera, los bancos y los gobiernos que lo permiten porque la ley lo ampara. Huele mucho a evasión fiscal legalizada. Y frente a tal invento es un mal argumento decir que si se toca por algún sitio se producirá una evasión de capitales, como ha insinuado la Ministra aduciendo que este tipo de sociedades se dan en todos los países europeos. Con esa lógica, nadie trataría nunca de acabar con los paraísos fiscales, dado que existen y parece imposible acabar con todos a la vez. ¿Para qué entonces las políticas comunes de la UE o las reuniones del G 20 y compañía?
Tendrá poca credibilidad cualquier medida de política fiscal al día de hoy, con la que ha caído y seguirá cayendo, si no se modifica la tributación de las SICAV. Quedarían como intocables, y en este caso no por parias, sino por aprovecharse del tabú que el capital, en sus núcleos duros, sabe tejer en torno a sí. La antropología lo dice: quebrantar los tabúes da miedo. Y si el miedo es invencible más vale que acabemos parafraseando a Francisco de Quevedo: "Madre, yo al capital me humillo...". Poderoso caballero sigue siendo don Dinero, ¡y que vuelva Paco Ibáñez para cantarlo una vez más!
Nota final. Un compañero me ha remitido amablemente un artículo sin desperdicio sobre tan pavoroso tema, escrito por otro ilustre compañero socialista, Luis Solana, en su página web "Una delgada línea roja": "Zapatero, espere a leer esto". Contrasten y lean.
Publicado por Pérez Tapias

Argumentos PTapias: Ideas claras y distintas para la comunicación política





La acción política requiere una comunicación eficaz. Así ha sido siempre, pero aún más, si cabe, lo es en nuestra "sociedad de la información y la comunicación", en la época de las "nuevas tecnologías", en tiempos en los que queremos que nuestra democracia sea participativa y deliberativa. Tenemos presente el republicanismo cívico.
No resolver bien la comunicación política trasladando con claridad a la ciudadanía qué se quiere hacer, por qué se toman tales o cuales decisiones desde el gobierno, que motiva unas leyes u otras, para qué las actuaciones que se emprenden desde el gobierno o que se proponen desde el partido, es estar condenado al fracaso. Y ello, además, porque suele ocurrir que si no se comunica bien es porque tampoco se escucha demasiado, con lo cual la relación entre emisor y receptor, con los "medios" entre ellos y los mensajes cruzados, se ve interceptada por malentendidos y distorsiones, cuando menos. Si para colmo hay otros protagonistas a quienes interesa que dicha comunicación no fluya y para ello hacen ruido o pervierten lo que circula por las redes de la información, entonces el panorama es aún más complicado para que la comunicación política se dé.
Siendo las cosas así en nuestro actual momento político, con ministros o ministras del gobierno que de vez en cuando incluso reconocen que la comunicación con la ciudadanía no es todo lo buena que debiera, no vendría mal acordarse de Descartes y sus reglas para la dirección de la mente. Es más, un poquito de su "método" también vendría bien para una comunicación política eficaz, es decir, capaz de cumplir sus objetivos. Cabe decir que sin "ideas claras y distintas", susceptibles de formularse con nitidez en un lenguaje inteligible, y de no confundirse con otras, sean propias y menos aún si son ajenas, la comunicación naufraga, y más en el terreno político, donde no vale aplicar lo de que en noche oscura todos los gatos son pardos. Precisamente en la noche oscura de una crisis como la que nos embarga hacen más falta todavía ideas claras y distintas que inspiren medidas de gobierno operativas a corto, medio y largo plazo, aptas por tanto para ser articuladas en proyectos coherentes y para incidir en una realidad compleja mediante una acción política que no se puede quedar en activismo con riesgos de inconexión o contradicción entre las cosas que se hacen.
En política, por consiguiente -lo diremos recordando al filósofo Austin-, es fundamental lo que se haga con las palabras. Hoy lo vuelve a remachar el especialista en comunicación Antoni Gutiérrez-Rubí en un artículo en El País que bien haríamos en prestarle atención: "Los errores de información del Gobierno". El mismo autor, cuya página web se puede visitar con provecho (http://www.gutierrez-rubi.es/), públicó otro en Público -"Zapatero y el laberinto de las palabras"- , hace meses, sobre el que se puede volver para retomar reflexiones que siguen siendo pertinentes. De hecho, la conexión entre uno y otro queda reforzada por una cita literal que aparece explícitamente en los dos. Las referidas palabras, siendo fácil recordar quién las pronunció, son éstas: "Lo habéis hecho bien, pero no lo habéis explicado bien". Pues eso, que hay que hacerlo mejor al hablar de impuestos, de prestaciones a parados, de economía sostenible, de financiación autonómica y estatutos reformados, de inmigración, de TDT, de aborto, de libertad religiosa, de política internacional... y, por supuesto, de qué hacemos en Afganistán.
Publicado por Pérez Tapias

lunes, 31 de agosto de 2009

El 'burka' llega a nuestras puertas






El 'burka' llega a nuestras puertas. El uso del velo integral -la ocultación, la no visibilidad de la persona- choca y perturba a los occidentales y plantea el dilema de la tolerancia frente a prácticas religiosas discutidas incluso por los musulmanes

POR NICOLE MUCHNIK 31/08/2009 - EL PAIS - TRIBUNA

Para una mujer occidental es muy difícil hablar del burka con frialdad, con la cabeza y no los sentimientos, por lo mucho que nos afecta esa ostentación de sumisión, de servidumbre de la mujer, esa negación extrema de la igualdad entre los sexos. Sin embargo, el problema se encuentra a nuestras puertas. Ya no se trata sólo de simpatizar con nuestras hermanas iraníes, saudíes o yemeníes, que sufren latigazos y lapidaciones, sino de saber qué corresponde pensar y hacer cuando el burka está entre nosotros. Sabemos más o menos lo que ocurre en los países que aplican la sharía, aunque sea difícil hacerse una idea exacta, es decir, ponerse en el lugar de las mujeres sometidas a esos regímenes.



En Afganistán, país del burka por excelencia, la prenda fue introducida a principios del siglo XX por los pastunes. "Es talla única, te presiona terriblemente en la cabeza, no ves el suelo que pisas y pierdes el sentido de la orientación", dicen Anna Tortajada, Mónica Bernabé y Mercé Guilera, que lo han probado. Las secretarias, enfermeras, maestras, han abandonado su trabajo y viven condenadas a la miseria si no cuentan con el sostén de un hombre. Las viudas se dedican a la mendicidad callejera o a la prostitución. Ninguna mujer puede salir a la calle si no va acompañada de su padre, ni acudir a la consulta de un médico varón, ni aspirar a la educación. Las escuelas de niñas, más o menos clandestinas, son objeto de atentados con bombas.



Arabia Saudí, calificada como "la mayor cárcel de mujeres del mundo" por Wajeha Al Huweidar, periodista saudí y activista de los derechos humanos, es el país del niqab, una prenda de pesada tela negra que permite ver mediante una pequeña ventanita a la altura de los ojos. Las mujeres pasan toda su vida bajo la tutela de un hombre: marido, padre, abuelo, hermano o hijo. No tienen derecho a conducir, ni a solicitar un préstamo, ni a viajar sin la autorización del marido o de un hombre de su familia; ni siquiera a pasear solas, so pena de ser detenidas. Tampoco están autorizadas a acompañar a su marido a actos sociales. En los transportes públicos, no pueden entrar por el mismo acceso que los hombres. Una mujer de 70 años a la que la moutawa, la policía religiosa, sorprendió en su casa con dos jóvenes, de los que uno era su hijo de leche, de 24 años, y el otro un vecino que había ido a llevarle pan -un delito llamado khilva-, fue condenada por un tribunal a 90 latigazos.



Más que el burka afgano, es el niqab de obediencia salafista el que podemos ver hoy en las calles de Francia, Dinamarca, Alemania y otros países europeos.



En Francia, la rama de los Renseignements Généraux (RG) (los servicios de inteligencia) encargada de la vigilancia del islam radical tiene censadas a 367 mujeres que llevan el velo completo. Una estadística poco creíble si, por otro lado, se cree que hay entre 30.000 y 50.000 salafistas, entre ellos varios miles de mujeres que llevan velo, y a las que hay que añadir las del Tabligh, otro movimiento fundamentalista y pietista. La más joven de las que llevan el velo completo tiene cinco años. Sólo en Vénissieux, modesto barrio a las afueras de Lyon, circula un centenar de mujeres con velos negros. En Marsella, el 25 de junio, alrededor de unas 15 jóvenes se exhibieron en un centro comercial en un acto de militancia salafista cuyo propósito era "provocar a la sociedad y a su familia".



Estas mujeres plantean un problema en los hospitales, donde algunos médicos han recibido amenazas físicas de maridos que pretenden decidir si su mujer puede dar a luz mediante cesárea. Plantean un problema a la hora de emitir todos los documentos de identidad, en los matrimonios y otras formalidades necesarias para la obtención de los derechos sociales, en el uso de los bancos, los controles en los aviones, la escolarización de las niñas, dado que, en nombre de la laicidad de la escuela pública, "se prohíben las grandes cruces, las quipás, los pañuelos islámicos, sea cual sea el nombre que se les dé". Plantean un problema para los profesores, que no saben a quién devuelven a la niña que ha estado a su cargo. Plantean también un problema de seguridad, algo no despreciable en un país amenazado por los integristas argelinos. Y plantean un problema cuando, como en Italia, los salafistas exigen piscinas para mujeres y, como en Holanda, hospitales musulmanes. "El islam político trata de instaurar un apartheid de sexos en las sociedades libres europeas", dice la escritora turca Necla Kelek.



El movimiento salafista era completamente ajeno a los cinco o seis millones de musulmanes residentes en Francia, originarios del norte de África. Pero en cinco años, según los RG, el salafismo ha atraído tantas conversiones como el Tabligh, el otro movimiento integrista, en 25. Se ha desarrollado a partir de una idea de ruptura -política y religiosa- con Occidente y sus costumbres "corruptas". Para Dounia Bouzar, antropóloga e investigadora asociada al Observatorio del Hecho Religioso, "cuando está en tela de juicio la religión musulmana, todo el mundo deja de aplicar los criterios de razonamiento habituales. Esos grupúsculos que dicen ser salafistas no se inscriben en la historia musulmana, sino que son una derivación moderna, de este último siglo. Toda la estrategia de los salafistas consiste precisamente en hacer pasar sus discursos totalitarios por simples mandamientos religiosos".



Más allá incluso de la legítima consideración de los derechos de la mujer o de los derechos humanos, el velo integral, la ocultación, la no visibilidad de la persona con la que nos cruzamos y a la que hablamos es algo que choca y perturba al occidental, dicen los psicólogos. Sin ese mínimo vínculo corporal no hay relación social posible. "Lo que me inquieta del burka es que estoy siendo observada por una persona que me impide que la observe. Allí donde se encuentra, el burka constituye un atentado contra el buen equilibrio entre dos almas", escribe Agnès Gouinguenette en Golias, una revista de cristianos de izquierda. Occidente se ha esforzado y se sigue esforzando por integrar al otro, por hacer de él su igual en toda circunstancia. El velo nos remite a una alteridad total, a un rechazo absoluto.



"El burka no es bien recibido... No podemos aceptar en nuestro país a mujeres prisioneras detrás de una rejilla, aisladas de toda vida social, privadas de toda identidad. No es ésa la idea que tiene la República Francesa de la dignidad de la mujer", decía hace poco Nicolas Sarkozy en Versalles.



¿Pero dónde está la solución? ¿Acaso una ley contra el burka no supondría llevar a primer plano el temor a una muy hipotética invasión de Francia por los musulmanes integristas? Mientras la Asamblea Nacional crea una comisión informativa sobre el velo integral, Mohammed Moussaoui, presidente del Consejo francés del culto musulmán, recuerda "que ningún texto coránico ordena llevar el burka ni el niqab, que en Francia sigue siendo un fenómeno marginal". Partidario de "una labor pedagógica y de diálogo para convencer a las mujeres de que se incorporen a la práctica del islam moderado", Moussaoui considera, como muchos ciudadanos, que la prohibición sería contraproducente y difícil de aplicar. "¿Vamos a detener a las mujeres que lleven el burka por la calle y obligarlas a quitárselo? Eso hará que la mayor parte de ellas se queden en su casa". Además, si bien es fácil legislar cuando la integridad de la persona está en peligro, como en el caso de la ablación de las niñas, la poligamia y las transfusiones de sangre para salvar vidas de niños, es mucho más difícil cuando se trata de personas adultas convencidas de que se respetan a sí mismas al llevar el velo.



En Francia, como en Alemania, son a menudo francesas y alemanas de origen musulmán, o conversas recientes, las que escogen el burka o el niqab, y aseguran que lo hacen con toda libertad y hasta que se sienten más libres con esa "protección" frente a la mirada de los hombres. ¿Son todos presuntos violadores en potencia? Podemos preguntarnos cómo es posible que estas jóvenes sean capaces de adoptar una prenda que es una provocación pero que no tiene grandes consecuencias para ellas, sin pensar en sus hermanas de Oriente, para las que simboliza la peor de las opresiones. Para Elisabeth Badinter, "sea subversión, provocación o ignorancia, el escándalo es, más que la ofensa de vuestro rechazo, el bofetón que dais a todas vuestras hermanas oprimidas, que -ellas sí- corren peligro de muerte por disfrutar de unas libertades que vosotras despreciáis".




El burka y el niqab no son simbolos religiosos sino mecanismos de opresion, menosprecio ofensa a la dignidad de las mujeres y la mia, las que en occidente los llevan libremente están ayudando a oprimir, menospreciar y ofender la dignidad de millones ... de mujeres (tambien la mia) que no tienen esa misma libertad de eleccion

sábado, 29 de agosto de 2009

Pensando en tí, en mí

17 agosto 2009

Mi padre ha muerto hoy a las 9 de la mañana.

Lo sé porque a media tarde he contestado una llamada perdida. Me ha respondido un tal Charles Lowestin, uruguayo, argentino, chileno... no soy buena diferenciando acentos.
Se ha "creído en la obligación" de comunicármelo. Yo le he contestado que mi padre murió el 29 de junio de 1984 y ahí el hombre se ha sentido algo incómodo.
"Bueno, yo no...". Mi respuesta ha sido "usted ha entrado en mi intimidad sin que yo se lo pidiera. Ahora debe escuchar mi respuesta". Despedida y cierre. Fin de la conversación.Seguro que este Lowestin debe ser otra pobre persona que cayó rendidamente enamorada de mi padre, gran encantador de serpientes.

Me siento rara. Hacía días que me rondaba la sospecha. Cuando Aída me preguntó si sabía algo más de mi padre le dije que no. Pero tenía tan claro que cuando llegara el momento me iba a enterar. Siempre he tenido esta mala suerte. Quiera o no, alguien acaba contándome cosas que quizá prefería no haber sabido.

No es el caso. Sea quien sea el samaritano que me ha llamado, le agradezco, y así lo he hecho antes de colgar, que me haya informado del final de una etapa. Necesito hacer las paces con el universo paterno. Quizá porque nunca me sentí parte de su mundo. He sido una de tantas personas a las que su padre no ha querido. Y llevo viviendo con ello muchos años, todos los que tengo.

Hay mucha historia hasta llegar a aquí, pero aún me hace demasiado daño explicarla. Que mi padre haya muerto me permite, por fin, ubicarlo, algo que me negó los veinticinco últimos años y me produce un extraño descanso. Por fin puedo situarle, y situarme.

Tengo ganas de llorar, pero no es por su muerte, sino porque continúa doliéndome mucho su desamor y sus desprecios. Estoy segura que, en algún momento, debió arrepentirse de no haberme querido cuando tuvo oportunidad. Yo, por lo menos, si le quise aunque acabase desistiendo. Es lo que hay.

Escrito por Amparo, gracias Amparo